ANTICUERPOS
DE VIGILANCIA Y CONTROL_Microdanzas
GUIÓN del DOCUMENTAL DVD – ESPAÑOL –
Completo y modificado
Version breve del documental en www.youtube.com/user/jdvreverso
REVERSO_Jaime
del Val – www.reverso.org
Cámaras
de vigilancia inalámbricas en el cuerpo. Un cuerpo con mil ojos. Los micropaisajes casi abstractos del cuerpo y las microdanzas se proyectan como un entorno inmersivo o una arquitectura.
Las
cámaras son la interfaz para la interacción y el procesado de la voz de performer, a través del análisis en tiempo real del
movimiento, que ocupa el mismo espacio del público, cuya piel también se
incorpora en el paisaje. La voz se procesa, se granula, retarda, multiplica y espacializa cuadrafónicamente en
tiempo real, como un coro fragmentado, una multiplicidad que se disuelve.
Microdanzas es una performance,
instalación, intervención espacial interactiva, expandida y participativa, una Metaformance, que invierte los mecanismos de vigilancia de
la sociedad del control a través del uso de interfaces íntimas y alternativas.
La
vigilancia y el control dependen de la reproducción de formas y acciones
reconocibles, de marcos de la representación estándar para los cuerpos. A
través de una subversión del uso de la cámara el cuerpo se torna ininteligible,
o se suspende en la frontera de la inteligibilidad, sus territorios discursivos
se disuelven, la vigilancia colapsa en el reino de lo amorfo.
Al
mismo tiempo el cuerpo fluye incontrolado en nuevos horizontes de significados
posibles, desbordando los cauces de convenciones y normas.
La
proximidad amorfa y los gestos minimales de este
cuerpo nos recuerdan a órganos sexuales que palpitan, pero están incompletos, son
fragmentarios, emergentes, en proceso de morfogénesis permanente, sin
sedimentar nunca en formas reconocibles, en géneros y sexos, proliferando en
horizontes abiertos de asociaciones, corporeizaciones
y transducciones.
Máquinas
para encarnar, más que para significar, donde el cuerpo fluye en el puro exceso
más allá de todo significado. Anti-órganos intensivos
para Cuerpos sin Órganos.
Todo
cuerpo es fragmentario, toda mirada, todo deseo son fragmentarios. Microdanzas explora el potencial abierto del cuerpo y la
mirada deseante, desprovista de referentes definidos, intensidad pura que
cuestiona la materialidad de los cuerpos como sustrato inmóvil y la redefine
como efecto de representaciones y sedimentación de intensidades y fuerzas.
El
espacio respira en una nueva clase de osmosis y escala temporal, una experienecia re-corporeizada en medio de las tecnoculturas de vocación desencarnada.
De
una a ocho cámaras se colocan en todo el cuerpo sin distinción entre partes,
con iluminación parcial colocada sobre el cuerpo. La imagen se analiza en un
programa informático que extrae hasta 20 parámetros del movimiento diferentes,
un auténtico sistema intensivo de vigilancia; pero los parámetros se usan para
procesar la voz del performer y eventualmente las
imágenes que conforman el entorno, y para transformar estructuras
tridimensionales digitales, o arquitecturas, como órganos emergentes de un
cuerpo virtual expandido. El código se pone así al servicio de un proceso
creciente de disolución, en vez de ser una escritura al servicio del control.
El sistema de vigilancia se utiliza para disolver más y más el objeto de
control, en un proceso de realimentación interno del sistema del que el cuerpo
forma parte; la representación, en su afán de capturarse a sí misma se disuelve,
hasta hacer imposible la vigilancia, y en su reverso emerge un paisaje poético
que respira en las intensidades de un metacuerpo
nuevo. Así el instrumento es un sistema invertido de vigilancia, o aun anti-sistema de vigilancia.
Aparecen
nuevas formas de percepción y consciencia, a través
de la dislocación radical del encuadre, ángulo, enfoque y proximidad de la
cámara, que se desplaza con el cuerpo: no te mueves a través del sentido
habitual de propiocepción sino que este se desplaza a
las imágenes casi abstractas de los fragmentos de cuerpos que se perciben
entonces como otro cuerpo, hasta que lo encarnas a través de las evoluciones minimales del movimiento, devienes ese cuerpo otro,
devienes alteridad emergente y difusa. Emergen nuevas escalas, temporalidades y
clases de movimiento, nuevos lenguajes minimales,
potenciales y abiertos del cuerpo que exceden la significación, procesos metasignificantes.
El
cuerpo con mil ojos es al mismo tiempo paisaje y sujeto de la visión, en una
triple coreografía: de las microdanzas, de la cámara
y de la iluminación parcial. El diseño de interacción hace que los movimientos
capturados a través de las imágenes influencia el procesado del sonido, y así
indirectamente los movimientos y la respiración del performer,
en múltiples planos de realimentación que conforman el sistema o instrumento,
el metacuerpo, que genera nuevas relaciones entre
imagen, sonido y movimiento, al tiempo que redefinen la anatomia
sensorial del cuerpo transmedia.
El
público ya no es espectador, participa en la experiencia inmersiva.
Su piel se integra en el paisaje. La interfaz íntima posibilita nuevas formas
de relación que no pueden asimilarse en otros campos conocidos de la
experiencia, íntimas más allá de la intimidad, ocupando espacio intersticiales
y dimensiones nuevas del cuerpo relacional, poniendo a prueba los marcos y
límites que definen la intimidad misma. ¿Qué son estos cuerpos? ¿Qué están
haciendo?
Donde
todo el cuerpo, el género desaparece, todo es sexo, afecto, proximidad y relación
más allá de los significados.
Lo
monstruoso nos desborda más allá de lo “bello”, en las fronteras de lo
imaginable, abriendo las puertas de lo imposible.
Se puede realizar Microdanzas como performance o
instalación en distintos tipos de espacios, cerrados, en la calle y en internet, y con distintas duraciones, desde interacciones
de 10 minutos hasta inmersiones de días de duración. Realizada en auditorios o
teatros se invierten los espacios y las butacas se cubren como muebles de una
casa abandonada, solo hay escenario real de acción e interacción. Las pantallas
transparentes sobre las que se proyectan las imágenes simbolizan el colapso de
la pantalla total como régimen hiperreal de la
representación, la simulación y la parodia.
El
espacio de la performance es como una extensión
visual, sonora y gestual de los cuerpos, una arquitectura en proceso de
formación. Es un proceso en el que la proximidad, las relaciones y los
territorios pueden redefinirse. Donde el instrumento, que es la suma de
software, hardware, cuerpos, espacio y lenguaje, es sedimentación de
improvisaciones, campo de fuerzas relacionales, cuerpo de cuerpos, metaformance y metacuerpo.
No
hay re-presentación ni per-formance,
sino proceso de formación y corporeización, que es transmodal y transmedial,
operando en múltiples fronteras y planos de relaciones. Semejante espacio
podemos llamarlo pos-arquitectónico, pos-musical, pos-visual y
pos-coreográfico, pues su especificidad procesual se
produce entre medias, cuestiona las divisiones anatómicas y disciplinares.
Acaso
es también pos-pospornográfico, postqueer,
pos-posthumano y pos-poscolonial, pues produce un cuerpo que baila en
potenciales infinitos de nuevos significados situándose más allá de todos
ellos, de los territorio y las anatomías del imperio de las formas, no es un
cuerpo textual-material-protésico, sino uno que re rehace en los flujos (no
verbales) que constituyen la corporalidad.
Este
cuerpo es acaso un proyecto político de resistencia en nuestra sociedad hipermoderna de la estandarización y el control implícito,
donde la libertad de formas se torna más importante que la liberta de ideas. Donde
la especificidad de cuerpos y tecnologías puede producir nuevas redefiniciones
radicales del cuerpo social y su economía política, un paisaje abierto e
impredecible, tan esperanzador como incierto.
Microdanzas comenzó como proyecto de fotografía y video
y posteriormente se incorporó al proyecto Morfogénesis de instalaciones y performances de danza interactiva.
Las
líneas futuras del proyecto son muchas: en espacio públicos e internet, con arquitectura virtual y espacios analógicos
interactivos, abriendo la escala de cuerpos y danzas que hablan en la frontera
de la pronunciable, desafiando su dominio, “asumiendo el riesgo de redefinir lo
que es y no es pronunciable, el riesgo de ser expulsados al reino de lo
impronunciable”.
(J. Butler, Excitable
Speech)